Ansias.Por Betty Badaui

Era tiempo de grullas y el macho la cortejaba pero ella por ser hembra en madre y vanidades se extendía. Era tiempo de amores de danzas prenupciales con crestas enrojecidas y por pasión inflamadas. Era tiempo de hormonas y una niña en la pista – sola y ausente- Danzaba.   BETTY BADAUI Blog de la autora Seguir leyendo

Neurotransmisores. Por María

Casi siempre había sospechado yo que había algo raro en mi estructura personal, pero fue una noche, volviendo de una juerga, cuando me di cuenta de que soy un cajero automático. Lo supe con tal certidumbre que, sin molestarme siquiera en llegar a casa, me quedé instalado en la esquina de la plaza Baja con mi calle, con idea de facilitar que mi madre me encontrara cuando saliera a buscarme. Ahí me instalé y ahí seguiría, como sería lo lógico, si no me hubieran traído a este lugar con el pretexto de que es imposible que yo sea un cajero automático. Va ya para seis meses, me dicen, y aquí sigo. Cuando me instalé en mi esquina fue la gran novedad del barrio: una máquina que nunca descansa ni cierra sus puertas dispensadoras de billetes. Me sentí único. Mis clientes, mientras hacían cola frente a mí, comentaban lo bien que … Seguir leyendo

De revelaciones. Por Marisol Oviaño

Me apetecía enclaustrarme y he estado todo el fin de semana perreando en casa. Conspirando en la red, jugando al tetris con el móvil, durmiendo la siesta frente al televisor, escribiendo por la noche en la terraza. Sólo me he movido de aquí al atardecer, para bajar a darme un chapuzón. Como normalmente mis findes empiezan el sábado por la tarde y éste ha empezado el viernes, también me ha dado tiempo a planchar un par de lavadoras, limpiar mi baño, dar un repaso a la cocina, hacer un quintal de ensaladilla rusa y coser el reborde del toldo, que se estaba cayendo. Hace años, todas estas tareas me encabronaban sobremanera. Cada vez que tenía que tender la ropa me ponía de un humor de perros, barría con una cólera que levantaba polvareda y planchaba maldiciendo por lo bajinis. Pero desde el día que tuve la revelación de las tareas … Seguir leyendo

Esclavos. Por Luis Oroz

Podemos despertar, subir los párpados, descorrer las palabras, asomarnos al frío, admirar lo recóndito, bajar a pie la cumbre del orgullo, reclamar la ternura de su nieve y esperar a que el día nos convierta en esclavos de la palabra siempre. O quedarnos dormidos, como esta voz políglota que regresa del sueño para nunca decir lo que tú esperas. Luis Oroz Blog del autor Seguir leyendo

La extra de los funcionarios. Por Nidosiano

Funcionario, a ti te van a retrasar la extra de Navidad. Yo nunca la he tenido. A ti te van a quitar moscosos. Yo ni siquiera puedo enfermar: si no trabajo, no gano. Y gane o no gane, tengo que pagar una pasta todos los meses a la SS. Pero a ti y a mí nos suben el IVA, la luz, el gas, el agua… Porque tú y yo tenemos que pagar la deuda que la Casta ha generado a este país. A la Casta le vendría de perlas que yo me alegrara de tu desgracia. La Casta quiere que tú y yo nos enfrentemos en estériles debates sobre el empleo público y el empleo privado, así no exigiremos responsabilidades a los verdaderos culpables. El PSOE dejó el país en la ruina, cierto. Pero el PP colaboró lo suyo: mirad el dinero que deben sus cajas. Todos los que se … Seguir leyendo

Camino de tus labios. Por Marcelo Galliano

  Como el mar en la arena, de puntillas caminan tus labios en mi boca con ansias de besar, pero en mi boca misma su paso no terminan por eso con premura comienzan a bajar… Y entonces en mi cuello percibo el cosquilleo que al instante en mi pecho voy a reconocer, y casi ansiosamente presiento aunque no veo que pronto allí en mi vientre los notaré caer. Y después -¡qué decirlo!- la preciosa fortuna… esa que no pensaba ni la promiscua luna que mira la liturgia detrás del ventanal. Y allí abajo mi entraña su elixir desperdiga, y me llega el momento de la dulce fatiga luego de haberme roto como un frágil cristal. Marcelo Galliano Argentina Seguir leyendo