Audio Poema La cavida de un ccuenco
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Como esta son tus tardes y las mías.
La lluvia cae tan tenue que parece
que se duerme o que sueña.
Hace rato que callas
con los ojos cerrados.
Tras tus párpados húmedos me presumo
en perpetuos adioses,
tú en un lado del puente y yo en el otro,
y ese cráter en medio,
ese barro constante del pasado
que me agarra vacío
de una fácil clemencia.


Pues no será tan fácil si aquí estamos
con las manos atadas,
con el pecho sombrío
y una amenaza infausta
de morirme sin ti como otras veces.


Ahora miras y callas,
y prefiero el silencio a la derrota
de no encontrar el término que ajuste
nuestros ciegos perfiles,
tu mitad con la mía, y las devuelva
a su cuerpo infinito y sin fisuras.


No quiero que te vayas,
no quiero que me llores por costumbre,
que me resignes siempre
con tus mil sinsabores
y esa batalla torpe y desarmada
que nos conduce a tantas amarguras.


Cuánto amor para nada,
para negarlo luego,
para vivirlo a ratos, cada tarde,
sin agarrar del pelo
o de las lágrimas esa verdad
que quema y nos detroza.


Del otro lado del cristal, ausente,
sigue la tenue lluvia enmudecida.


Como esta son las tardes en que quiero
de tu abrazo colgada,
remar o navegar hacia el olvido.

 

Voz de "Brujapiruja". Volver a "Poemas sin Rostro"

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