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... la mirada en que sienta
el cordero a ser bebido.
Subasto lo que he perdido,
todo el error está en venta.
Carlos
Zamora Rodríguez
Subasto ese paraíso
inocente del
aplauso
que desde el
suicidio causo
cuando no
pido permiso.
Subasto el aire
sumiso,
la palabra que lo
alienta.
Subasto a quien me
alimenta
con las migajas de
Dios
sin saber cual es
su voz,
la mirada en que se
sienta.
Subasto cualquier
verdad
que me anuncie a
algún cordero.
Todo se vende. No
quiero
volver a la
eternidad.
Subasto la vanidad,
lo que pude haber
tenido.
Subasto lo
destruido
en el juicio
de la duda,
el cuchillo a donde
acuda
el cordero a ser
bebido.
Lo que tuve se
subasta
al huérfano
complaciente.
Regalo el juego
obediente,
el grito que se
desgasta.
Vendo la ilusión
más casta
y todo lo
destruido.
Vendo todo lo
vivido,
el hambre, la
lluvia, el fuego.
Toda mi vida esta
en juego.
Subasto lo que he
perdido.
Regalo este viejo
oficio
donde la gloria es
ritual
de un sucio
ceremonial
que nos vende al
sacrificio.
Subasto hasta el
beneficio
que toda ciudad se
inventa
si el tiempo no se
alimenta
de mi cadáver.
Subasto
el cáliz donde me
gasto,
todo el error está
en venta.
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