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Quizá esta noche lo has perdido todo
en las casas
de juego de San Remo,
se cierne
sobre ti otra mala racha,
igual que la
anterior, igual que muchas,
mas eso no
lo sientes, ni te importa.
Se
derrumbaron antes viejos sueños
cual
castillos de naipes, cual palacios
de nieve
asolados por la cólera
de los
demiurgos de esta edad de plomo.
Aquéllo que
jamás podrá volver,
el quebrado
cristal de lo lejano,
te alienta y
te sostiene contra el orbe,
el temblor
de la pluma, de la espada,
el
resplandor de noches boreales,
las causas
derrotadas sin remedio.
Y escuchando
los cantos de sirena
del
arruinado ayer que nunca fue,
entre
apuesta y apuesta te consumes,
mientras el
ciego azar golpea el mundo,
mientras
gira la muerte, las ruletas.
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