Este andén
-sin número y con nombre-
en el que aún espero
no sé que partida
ya no recibe trenes con los
brazos abiertos.
Tras el paso del tiempo
Se le han ido secando
Los ojos en el banco de esperar
en secreto,
Se le han ido nublando
Los brillantes raíles entre
suspiros negros.
Hasta la brisa de la voz se ha
ido
Por los caminos de no sé que
sueños.
A estas horas de mitad de la
muerte
-de mitad del deseo-
se me han vuelto silencios
las líneas de los rostro
o el cálido refugio que un día
fueron los besos.
Este andén,
Colgado en la memoria
De no sé que recuerdos,
Ya no recibe trenes con los
brazos abiertos.
Ya no recibe trenes
Ya no dibuja sueños