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41- Dulce Aurora. Por Mejor en silencio

Aurora no pudo ser niña. Me lo contaron las vecinas del pueblo la tarde que fui a verlas. Les sorprendió mi interés y mi súbita presencia en aquel lugar perdido, en mitad de un laberinto de chicharras, espinos y hierbas secas. Nadie había vuelto a nombrar a Aurora, ni a preguntar nunca más por ella. Les mostré mi identificación personal, mi pase de voluntario en el Hogar de Santa Clara y hasta un retrato mío en el jardín, empujando su silla de ruedas. Pese a la reticencia inicial, me ofrecieron finalmente agua fresca del cántaro de barro y una destartalada silla de mimbre, que se estremecía, enclenque, bajo mi peso. Permanecí allí sentado, en aquel corrillo de ancianas reunidas al ponerse el sol, a la vera de paredes blancas, cuarteadas como sus rostros. No hice más preguntas. Sólo escuché, mientras aquellas mujeres componían con retales deshilachados la historia de Aurora León, sin mirarme ni una vez a los ojos.

–Así que quiere saber de la Aurora… ¡Quién iba a pensar que seguía viva! Ha pasaó tanto tiempo…

–Ay, la Aurora… Pobrecica… Sin niñez que se quedó antes de aprender siquiera a jugar al pite.

–Vaya que sí… criatura… y encima fue ella quien encontró a la madre, en el suelo de la cocina y ahogá en su propia sangre. Jesús…

–No sé qué a la cabeza le dio, ¿no, Paquita?

–Eso dijeron… Dios la tenga en su gloria.

Se persignaron al unísono entre suspiros y bisbiseos y continuaron con su cháchara, como si en realidad yo no estuviera.

–Ay, Señor… ¡aquello sí que fue un disgusto! ¡De los gordos!

–Y ahí se quedó la familia, de la noche a la mañana: el Esteban viudo con poco más de veinte años y con dos zagalillos chicos.

–¡El Perico aún en pañales andaba!

–Sí. Y la Aurorita, tan dulce, tan modosita ella… no tendría más de diez años. ¿T`acuerdas en el entierro, Rufina?

–Vaya si m`acuerdo… La niña no chorreó ni una lágrima, pero daba penita verla, tan delgadina y tan pálida en el cementerio, con su vestido de los domingos sin planchar y los zapatos sucios.

–Llevaba a su hermano Periquillo de la mano y aquella muñeca con la que iba a todos lados, debajo del brazo. Angelitos…

–Y luego vino lo peor, que a partir de la muerte de la Elisa, al Esteban no se le veía en otro sitio que no fuera en la taberna.

–Que ahora ya bebía con motivo, decía, el muy sinvergüenza.

–Y los reveses que ya no le daba a su mujer, se los llevaba la pobre cría.

–Hasta el cura de Ambiares vino a hablar con él, ¿os acordáis?, a ver si le entraba en razón. ¡Que tenía dos criaturas, carajo! Pero nada; no hubo forma…

–Nosotras por no meternos y que el Esteban la pagara con la Aurora y el chiquillo… pues… ¿Qué íbamos hacer?

Un silencio espeso deslizó su lengua sobre las siete mujeres.

–Yo… les daba longanizas y algún cacho de tocineta después de cada matanza.

–Y anda que no les dejé yo veces, delante de la cancela, un buen cuenco del puchero de los viernes.

–Si es que no podíamos hacer más…. Que eran otros tiempos, joven.

–Y aquí, en este pueblo, peor todavía… No sabe usté bien…

De nuevo el silencio.

–Hasta que un buen día la muchachilla se fue. ¿Qué años tendría? ¿Catorce o quince?

–Sí, sí. Era ya una mujercita. Casi no hablaba y vivía na más que pendiente de su casa y de su hermanillo Perico. Muy mal lo tuvo que ver pa irse así… de repente, sin decir na a nadie.

Resoplidos, ojos en blanco, más tosecillas incómodas…

–Pues claro, ¡diantres! ¿Cómo leches se iba a quedar esa niña?

–Si ya lo contó el Toribio, que la vio venir a todo correr desde el río el día de antes, con la falda rajá hasta medio muslo y los rizos revueltos.

–No hacía falta ser muy listo pa saber lo qué pasó…

–¡Bueno, bueno!¡A callarse de una vez! ¡Que de eso nosotras no sabemos! El Toribio… Otra buena pieza era ése… ¡Qué iba a ver él!

–Pues lo que sí vimos todos al día siguiente fue la cara del Esteban marcá de punta a punta con cuatro arañazos bien feos. ¿O nos vamos a seguir haciendo las tontas ahora que no nos quedan ya ni dientes?

–Qué sí, coña, que sí. ¿De qué iba a irse esa criatura si no, dejando aquí solillo al hermano?

–Con lo que lo quería… la pobre…

Poco a poco, el cielo se había cubierto de nubes al son de la maraña de palabras de aquel círculo de viejas. Rugía amenazas de tormenta y en apenas cinco minutos el viento nos cegó y nos llenó la boca de polvo. Me despedí con prisa de aquellas mujeres, sin saber a ciencia cierta si sentirme agradecido o asqueado. Las vi esconderse en sus casas, como debieron hacer tantas otras veces, arrastrando sus sillas de mimbre, sin levantar la cabeza del suelo.

La lluvia me sorprendió al volante mientras pensaba en Aurora. En cuanto llegué al centro subí a verla y la encontré en su cuarto, sentada en su sillón de orejas junto a la ventana. Su boca desdentada esbozó una sonrisa nada más verme.

–¡Perico! –exclamó como siempre, sin que yo la corrigiera–. ¡Ay, Periquillo! –Y se le encharcó la mirada–. ¡Has venido!

–Pues claro que he venido, Aurora. Igual que todos los días, sólo que todavía no llevo el uniforme puesto porque mi turno no empieza hasta dentro de una hora.

–Mira, Perico, mira qué muñeca más bonita.

Me mostró orgullosa su muñeca rubia, ennegrecida por la desolación y el paso del tiempo, y le acarició la melena con manos temblorosas. Esas manos frágiles, atormentadas, dolidas… ¿Qué fue de ti cuando huiste, Aurorilla? ¿No encontraste quien te cuidara?

–¿Me ayudas a peinar a mi muñeca, Perico? ¿Eh? ¿Me ayudas a ponerla guapa?

–Tú sí que eres guapa, Aurora.

Le puse un beso en la frente y sus mejillas se avivaron, como las de una niñita inocente, mientras se atusaba el pelo e intentaba detenerle el paso a una ruborizada sonrisa. Después, su atención regresó, feliz, a su gastada muñeca y cuando me arrodillé frente a ella y me asomé a sus ojos castaños, lo vi: ese brillo inconfundible, ese candor, la luz irisada de una infancia que había regresado, por fin, al corazón de la dulce Aurora.

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22 Comentarios a “41- Dulce Aurora. Por Mejor en silencio”

  1. JB Fletcher dice:

    Triste historia: insolidaridad y mala suerte. Me gustó la narración. Enhorabuena y suerte

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  2. H. K. dice:

    Vaya… qué bien. Realmente bien.

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  3. Rafael dice:

    Una buena historia dibujada con diálogos.
    Y un pequeño reto adivinar, por el acento de las comadres, en qué zona de España se monta ese peculiar corro.
    Suerte.

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  4. Capitán Wentworth dice:

    Me ha gustado el relato Mejor en Silencio, es triste y emotivo. Lo único es que he detectado un pequeño fallo. Según mis cuentas, el tal Esteban dejó embarazada a su mujer con unos diez años… un poco fuerte incluso para esos tiempos.
    Es un pequeño detalle que no tiene importancia, pero hay que tener cuidado.
    Suerte!

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  5. Triana dice:

    Mejor en silencio, el relato me gusta, está muy bien llevado, pero hay algo que me ha desconcertado; el padre, Esteban, dices que tenía dos hijos con poco más de veinte años. Aurora, la niña, cuenta con 10 años cuando muere su madre. No me salen las cuentas con respecto a la edad del padre cuando tuvo a su hija. A lo mejor no lo he interpretado yo bien, no sé, volveré a leerlo.
    Suerte

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  6. Mejor en silencio dice:

    Muchas gracias por dedicar unos minutos a leer mi relato.

    Quizá tangáis parte de razón los que decís que he apurado un poco con las edades de padre e hija. Veréis, yo lo argumentaría del siguiente modo: Las mujeres hablan de que Esteban quedó viudo “con poco más de veinte años”; puesto que dicen “poco más” podrían ser digamos… veintitres. Comentan también que la niña, Aurora, “no tendría más de diez años” cuando murió su madre. Dado que están especulando y calculando por encima según su recuerdo de entonces, esos “no más de diez años” podrían ser siete u ocho. En ese caso Esteban hubiera sido papá con quince o dieciséis años. Precoz, sí, pero no tan raro antiguamente y mucho menos en un entorno rural.

    Un abrazo para todos.

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  7. Estrella dice:

    Muy buen relato, me ha gustado mucho. Los diálogos bien logrados y la historia triste y dura.
    Felicidades

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  8. Ex-LuchoX dice:

    La mejor argumentación con respecto al llamado de atención acerca de las edades, es que el relato está basado en el diálogo de “viejas”(mis disculpas a las viejas que se pueden sentir ofendidas), el rumor no tiene por si mismo una base real, si un contacto pero no es fidedigno, tiende a la exageración o desproporción de algunos hechos.

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  9. Triana dice:

    Pues no hubiera sido tan raro que hubiera sido padre con quince o dieciséis años, tienes razón. Gracias por la aclaración y suerte.

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  10. H. K. dice:

    Creí que ibas a hacer honor a tu seudónimo, Mejor en Silencio. Deja que el relato se defienda solo, o, simplemente, la próxima vez hazle un ajuste a las edades y listo. Eso no cambia, para nada, la calidad del trabajo que publicas en esta versión del certamen (me recuerda mucho el estilo de un trabajo presentado el año anterior; y resultó finalista).
    Felicitaciones por tu trabajo.

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  11. Lucile Angellier dice:

    Me gusta mucho este relato, deja entrever mucho más de lo que cuenta con palabras. Los diálogos me parecen muy buenos. Enhorabuena y suerte.

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  12. Barba Negra dice:

    Diálogos muy bien logrados.
    Suerte.

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  13. MOREDA dice:

    HERMOSO Y CONMOVEDOR RELATO, A PESAR DE QUE TAMBIÉN A MÍ ME BRINCÓ LO DE LA EDAD DE LOOS PROTAGONISTAS. SUERTE

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  14. Májica dice:

    Salvando las edades, es un relato tan triste como atrayente.
    Lo leí al tirón
    Me gustó.
    Suerte

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  15. Caronte dice:

    Muy buenos los diálogos de las mujeres. Se explica la historia con pinceladas pero son suficientes para el lector.
    La historia es triste pero creible e interesante.

    El adjetivo “delgadina” me hace pensar que estamos en un pueblo de Asturias.

    Lo de la edad, no es ningún problema ya que estamos en una conversación y los datos son ambiguos. No crea confusión, a mi entender.

    Que tengas suerte.

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  16. Pillo dice:

    Los diálogos dan fluidez y oxigenan la historia. Y como en este caso los silencios dicen más que las palabras.

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  17. LUPE dice:

    Muy emotivo y mu triste.

    Suerte

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  18. NOSKI dice:

    Una historia sencilla pero, a mi juicio, con una prosa muy elegante. Difiero de los que ensalzan la calidad de los diálogos. O mejor dicho, puede que estén logrados, pero a mi me hubiera gustado más oír al narrador protagonista. Sobre todo después de leer los pocos párrafos que introduce y su enorme calidad: “Permanecí allí sentado, en aquel corrillo de ancianas reunidas al ponerse el sol, a la vera de paredes blancas, cuarteadas como sus rostros” o “Sólo escuché, mientras aquellas mujeres componían con retales deshilachados la historia de Aurora León, sin mirarme ni una vez a los ojos”. En fin Mejor en silencio, cada uno decide qué hacer con sus relatos y cómo contar las historias.

    De cualquier manera te deseo mucha suerte en el certamen.

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  19. Scorpio dice:

    Bastante bien utilizado el recurso de las diversas voces. Un abrazo y mis mejores deseos para el certamen.

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  20. Ambrose Bierce dice:

    Creo que NOSKI tiene razón cuando echa en falta al narrador en los diálogos. Tan pesados son los diálogos con muchos incisos, como pobres los que no tienen ninguno. No quito mérito a tus diálogos, pero si es cierto que se ven más empobrecidos sin las anotaciones “entreguionadas” de una narrador.

    Algunas imágenes me han parecido de una intensidad expresiva que pone los pelos de punta, como cuando dices: “Un silencio espeso deslizó su lengua sobre las siete mujeres”. Intento imaginármelo y me cuesta trabajo.

    Mi valoración final: buena historia, buenos diálogos (aunque mejorarían si se hubiesen matizado más) y una escritura muy correcta que te llevará lejos en este mundillo.

    Suerte para el certámen

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  21. IGNATIA AMARA dice:

    Hola, “Mejor en silencio”:

    Lo primero, te diré que me gusta mucho el seudónimo que has elegido para el certamen; la mayoría de las veces es mejor estar en silencio, sobre todo porque no resulta muy interesante lo que se escucha y ya ni te cuento ¡lo que se lee! 😉

    Me gusta tu relato por varias razones:

    1º.- Porque son entrañables los sentimientos que trasmite, siempre queda un lugar para la esperanza y el cariño verdadero. Aurora se merece mucha dulzura…
    2º.- Está escrito con un estilo impecable y unos diálogos muy cuidados que no necesitan apenas la voz de un narrador…
    3º.- Usas unas bonitas imágenes y metáforas para meternos en el meollo del relato.
    4º.- No es fácil construir una historia con diálogos como forma narrativa principal. Es una técnica complicada, pero se nota que tú tienes las suficientes tablas liteararias para hacerlo. Te felicito.

    No te deseo suerte porque no la necesitas. Este relato tiene mucha calidad para obtener un buen premio 🙂

    Un saludo.

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  22. Angel B.P. dice:

    En esta segunda lectura me atrevo a darte mi opinión: la historia conmovedora y tu habilidad con los diálogos, envidiable.

    Un placer.

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