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158- Dulces Sueños. Por Pazair

Con sus ojos cristalinos, sujetos por dos ojeras que parecen perfectamente tatuadas, tumbado encima de la cama y mirando fijamente las ranuras de luz que entran por los pequeños huecos de la persiana, Oniros intenta dejar su mente en blanco aunque sabe que ese ejercicio resultará ya inútil, esta noche, cuando se duerma, soñará que estará en la India, en la región de Tamil Nadu, colaborando con una ONG en la reconstrucción de la zona después de que el Tsunami lo asolara prácticamente todo, le dejó impactado oír, mientras esperaba en la cola de la Farmacia, como un joven detallaba las condiciones de vida de aquellas personas, que a día de hoy todavía no disponían ni de un retrete cubierto,  por estas razones Oniros ya prácticamente no salía de casa, quería evitar a toda costa ver o escuchar cosas que se taladrasen en su mente, porque sabía las consecuencias que eso tendría cuando se durmiese; pero ese día no le quedo más remedio que acercarse a la Farmacia, el Provigil estaba a punto de terminarse y quedarse sin él era un lujo que no podía permitirse. El Provigil es un fármaco, de moda entre los universitarios, estimulante del sistema nervioso central con unas propiedades diferentes de las de otros agentes estimulantes, además su potencial para crear dependencia es menor, gracias al Provigil lograba estar cincuenta horas seguidas sin dormir, si además lo combinaba con unos gramos de coca, conseguía estar despierto casi setenta horas.

Antes de dormirse, recuerda como fue la primera vez que un pensamiento se taladró en su mente y se convirtió en sueño esa misma noche, tenía 16 años, hace ya más de 30, y sólo pensaba en la Derbi Europa 75RD de 80 centímetros cúbicos que le acababan de regalar a un compañero de instituto; le encantaba su color rojo surcado por una franja blanca y negra que le daba un acabado deportivo, así como el ruido y el olor de su escape. Esa misma noche soñó con ella, cerró los ojos y sintió como era conducirla, sintió su olor y su color, y sintió ser el centro de las miradas de sus compañeros ¡¡fue tan real!!. En el fondo sabía que nunca le regalarían esa moto pero se despertó con una sonrisa que le duro todo el día, él ya sabía lo que se siente al tenerla. Le pareció fantástico haber soñado con lo que quería, ¡Ojala fuese siempre así! –deseó- y sus pensamientos no iban muy desencaminados. Después de llevar tres semanas  soñando con la 75RD, en su cabeza cada vez había menos hueco para la Derbi y más para Laura, una de las pocas chicas del instituto que no le ignoraba. Laura no era ni la más guapa, ni la más lista, ni la que tenía los pechos más grandes pero tenía esa mirada dulce y esa sonrisa de cristal que hacía que Oniros la viese como la chica perfecta para poder invitarla a tomar algo, luego al cine y con un poco de suerte perder su virginidad, sin darse cuenta y como quien no quiere la cosa, en su cabeza los pensamientos de montar la 75RD habían sido totalmente sustituidos por los de montar a Laura; y así fue, esa noche y muchas otras, soñó con la velada perfecta, la película perfecta y el desvirgue perfecto.

Que iluso era por aquel entonces cuando no imaginaba lo que se le venía encima. Todavía antes del abrazo de Morfeo recuerda lo divertido que le parecía tirarse todo el día pensando en la final del mundial de fútbol, y al dormirse convertirse en el delantero centro que con sus goles daba un mundial a su país. Le parecía un don, algo fabuloso que todas las noches lo transportaba al universo que él deseaba, todo el mundo sueña pero Oniros ¡soñaba con lo que quería!, para ello sólo tenía que centrar sus pensamientos en quien quería ser, o en donde quería estar y voilá, esa noche se convertía en superhéroe o visitaba la Tebas gobernada por Ramsés II, era mágico.

Empezó a ser como una droga, por que cuando sueñas tus sentimientos se activan al igual que si estuvieses despierto, si soñaba que ganaba la final de los cien metros lisos de las Olimpiadas, incluso se despertaba empapado de sudor, si soñaba que participaba en una orgía, se despertaba húmedo como si hubiese estado allí realmente. Lo maravilloso de los sueños es que no descubres que estas soñando hasta que te despiertas, todo es “real” mientras sueñas, hasta el punto de experimentar la alegría y la pena o el dolor. Eso que vivía mientras dormía era cada vez mejor y más intenso, y ya no necesitaba ocupar el cien por cien de sus pensamientos en un hecho concreto para luego transformarlo en sueño, era suficiente con repetirlo unas cuantas veces en su cabeza, para tener la certeza de  que esa noche, cuando le venciese el cansancio, supiese con lo que iba a soñar.

Las horas que Oniros pasaba despierto, las pasaba esperando a que llegase el momento de dormir, vivía verdaderas aventuras como detective, náufrago, millonario, traficante, revolucionario, emperador, mártir, pirata,… cambió sus hábitos de vida solo para poder dormir más horas, quería que sus sueños fuesen cada vez más largos, quería “vivir” todos los sueños del mundo, dejo todo de lado salvo un trabajo a media jornada que le proporcionaba el dinero suficiente para poder pagarse los medicamentos como el Diazepam o el Clorazepam, que compuestos por Benzodiazepinas, lograban hacerle dormir alrededor de 16 horas diarias. Pero eso quedaba ya muy lejos, y ahora, dormido profundamente, después de casi setenta horas despierto, se encontraba  ya como cooperante en la India.

Por aquel entonces, Oniros llevaba una doble vida, las pocas horas que pasaba despierto las pasaba impaciente esperando que llegase la hora de dormir para vivir nuevas, o a veces repetidas, experiencias; había días que le costaba diferenciar si estaba despierto o si por el contrario, estaba en un sueño, ¿y si en realidad su verdadera vida era en la que hacía cosas extraordinarias, en la que era un fabuloso amante, un salvador, una persona admirada y respetada, y el resto, el trabajo, la soledad y la insignificancia no eran más que pesadillas de esa vida maravillosa?. Empezó a convertirse en un problema, era frustrante despertar de un delicioso sueño, en el que surcaba navegando los cristalinos mares de las Islas Marquesas en la Polinesia Francesa; o escalaba, junto a Edmund Hillary y Tenzing Norgay, en la primera expedición que coronó con éxito el Everest; o viajaba a la Luna en el Apolo XI, y abrir los ojos y descubrir que el único sentido que tiene tu vida es dormir.

 La profunda desilusión sentida al comprobar que la realidad, no era ni el uno por ciento de buena que la ficción, era cada día mayor. La sensación de vacío era enorme cada vez que, en alguna de las escasas relaciones sexuales que había mantenido, no podía realizar todo aquello que había soñado, no sentía ni la mitad de placer ni de satisfacción, en la realidad todo era más frio y más corto que en sus sueños, no se sentía cómodo cuando acabado el acto sexual, tenía que fingir complacencia, eso era algo que cuando soñaba no ocurría, al igual que tampoco ocurrían las enfermedades, las conversaciones triviales, las sonrisas falsas o la soledad o el aburrimiento; por todo esto Oniros comenzó a querer dormir cada vez menos, -si no duermo se acabará el problema- pensaba, pero ningún ser humano puede estar más de 11 días sin dormir sin ayuda de estimulantes, y aun así, pasado este umbral se corre verdadero peligro de muerte, además llega un punto en el que aunque uno se resista a dormir, simplemente no puede, lo que él creía que era un don, sus dulces sueños, se habían convertido en amargas pesadillas, ya no soportaba tener la sensación, cada vez que se despertaba, de que nunca cumpliría ninguno de sus sueños, si para cualquier persona, le puede llevar una vida entera hacer realidad los dos o tres sueños  que siempre ha tenido –y eso en el caso de cumplirlos-, Oniros necesitaría más de mil vidas para poder realizar parte de ellos, y la frustración sentida al no logran uno de tus sueños, Oniros la sentía elevada al cien por todos aquellos sueños incumplidos.

Es frustrante despertarte de un magnifico sueño y darte cuenta que esa experiencia nunca la vas a vivir realmente, por esta razón Oniros decidió que ya no quería dormir más, cuando miraba el mundo real bajo el cristal de los sueños, le parecía gris y frío, y quería acabar con esa sensación para siempre, aunque sabía que no existían muchas soluciones; así que comenzó a tomar estimulantes para poder estar la mayor cantidad de horas despierto, el problema es que el cuerpo se va acostumbrando poco a poco a ellos y llega un punto donde café y té no sirven para nada y tienes que aumentar la dureza de los excitantes, pero anfetaminas y algunos antidepresivos que aumentan considerablemente los niveles de dopamina, tienen fuertes efectos secundarios y acababan provocándole obsesiones durante su efecto, que luego le repercutían, provocándole pesadillas, en sus pocas horas de sueño, en las que el protagonista siempre era el suicidio; y el suicidio podía ser una de las soluciones, pero la muerte no dejaba de ser un estado de narcolepsia infinito en el que nadie le podía asegurar que no soñaría, y la idea de soñar hasta el infinito le aterraba, ¡¡soñar!!, eso era precisamente lo que quería evitar a toda costa, estaba cansado de ello, envidiaba a la gente que al día siguiente prácticamente no recordaba lo que había soñado esa misma noche. Deseaba ser, como el chico cubano, que había visto en una revista de ciencia, en uno de los miles de artículos y libros que había leído sobre los sueños, el cual, a la edad de 13 años, había sufrido una encefalitis aguda que dañó, aparentemente de forma irreversible, las áreas de su cerebro relacionadas con el sueño y desde entonces ese hombre no dormía, incluso recuerda su nombre y el gracioso apodo con el que sus vecinos le habían bautizado, “Tomas, el que no duerme jamás”.

Y así pasa Oniros los días, quieto, inmóvil, intentando estar despierto el mayor número de horas, sin hacer nada, intentando dejar su mente en blanco, para no pensar, para no imaginar, creyendo que si no piensa en nada, no soñará con nada; pero eso es imposible porque nunca dejamos de pensar, aunque se quedase sordo y ciego, seguiría pensando y eso le haría seguir soñando, de todos los seres de la tierra se ha convertido en el único que no desea soñar, se ha convertido en el único que sueña con no soñar.

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8 Comentarios a “158- Dulces Sueños. Por Pazair”

  1. MOREDA dice:

    EXCELENTE Y BIEN ESCRITO RELATO, ME GUSTÓ. SE HA DADO EL CASO DE ALGUNAS PERSONAS QUE NO DUERMEN (CLARO, CONSUMIERON DROGAS O QUE SÉ YO) PERO QUE TRISTE Y DESOLADOR HA DE SER NO PODER DORMIR Y DE PASO NO PODER SOÑAR. FELICIDADES Y DULCES SUEÑOS PAZAIR

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  2. Pazair dice:

    Gracias MOREDA, por se mi primera “crítica”, la verdad que tiene que ser dificil no querer soñar.
    Que se cumplan los tuyos.

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  3. LUPE dice:

    Soñar en este caso creo que es tan placentero como duro.

    Suerte.

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  4. Barba Negra dice:

    Estupenda historia, me ha gustado.
    Un saludo.

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  5. Pazair dice:

    Gracias Lupe y Barba Negra, yo tambien he leido las vuestras y me parecen muy interesantes y me han gustado mucho. Es todo un placer compartir relato con vosotros.

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  6. Ambrose Bierce dice:

    Hola Pazair:

    Un argumento interesante e inquietante (y sin haberlo pensado, me ha salido un pareado). Me gustó el tono y el punto de vista del cuento. En la parte mejorable, necesita un buen repaso de puntuación, porque algunos párrafos se hacen eternos. Te copio algunos de los “errorcillos” que encontré:

    Algunas mayúsculas no son necesarias (Tsunami, Farmacia)

    Aparecen un par de veces la idea de “taladrarse en la mente”, que por sí sóla puede resultar muy sugerente, pero repetida pierde interés.

    El siguiente párrafo yo lo habría escrito asi:

    “la chica perfecta para poderla invitar a tomar algo, luego al cine y, con un poco de suerte, perder su virginidad. Sin darse cuenta y como quien no quiere la cosa, en su cabeza los pensamientos de montar la 75RD habían sido totalmente sustituidos por los de montar a Laura. Y así fue. Esa noche y muchas otras, soñó con la velada perfecta, la película perfecta y el desvirgue perfecto.”

    Ánimo y a seguir escribiendo muchas más historias

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    • Pazair dice:

      ok muchas gracias, todo consejo es bueno
      Personalmente me gustó mucho la tuya Ambrose Bierce

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  7. Jara Maga dice:

    Siento no haber recalado antes por aquí, pero mi escaso tiempo libre no da para más.
    Me ha gustado la idea de tu relato, no tanto la forma, que como ya te han indicado, necesita un repaso: párrafos y frases demasiado largas, con tiempos verbales en ocasiones equivocados fundamentalmente.
    Nada no subsanable con un pelín de repaso.

    Un saludo y suerte!

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