III Certamen de narrativa breve - Canal #Literatura

Noticias del III Certamen

21 dUTC marzo dUTC 2006

133- Fotos. Por Pingüino

Cuando miras una foto, abres una caja de música, y la bailarina que da vueltas te cuenta cosas del pasado, de cómo sonaba la melodía de aquel viento, de cómo olían las calles entonces y del sabor de los croissants y el café con leche de la mañana.Si miras un ratito, la bailarina deja de dar vueltas, porque ha hipnotizado ya a tu memoria, y es ahora ésta la que da vueltas, saltando contenta de un recuerdo a otro, como si fuesen pelotas de aire que te llevan rebotando de una a otra.
Sin darte cuenta, encuentras cosas muy importantes, porque además de los momentos, se escapan de la cajita los sentimientos, íntimos amigos, inseparables. Y descubres por qué fue importante hacer la foto en ese momento y no en otro; porque en ese mismo momento sentías que el corazón te iba a estallar de la risa, o porque en ese instante, descubriste el amor; a lo mejor fue, porque sentías miedo de olvidar algo inolvidable; porque querías enseñarle a tus hijos, y más tarde a tus nietos esa señal que encontraste en tu camino; hiciste la foto en el momento más importante de tu vida, y luego en el más importante, y años más tarde, en el más importante también. Hay fotos de los momentos no importantes, que son a veces los mejores, porque no querías decir nada y decías muchas cosas…(…)Te hiciste una foto o te la hicieron, o te la regalaron hecha lejos de ti, pero pensando en ti, y entonces, ¡tú estabas en la foto!; o quizá ya estaba hecha cuando tu naciste y la bailarina te lleva a otro país, al país de la Imaginación y no al del Recuerdo, que es mucho más grande, porque en Imaginación viven más personas y se pueden vivir muchas más cosas. Se puede saber como era la abuela sin arrugas, y si mamá sentía como yo cuando tenía 15 años; o incluso podemos elegir cosas más fantásticas: por ejemplo, montar en una montaña rusa que te lleve por todo el mundo; o vivir en ciudades donde todos tienen comida, y nadie está enfermo. Se puede vivir en el pasado o en el futuro dónde lo más importante para las personas es algo que se puede conseguir si se esfuerzan por alcanzarlo y dónde la felicidad no es algo inaccesible, sino el resultado de vivir.
¡Qué rico es ver una foto! En cualquier momento, en cualquier rincón de la casa. Y sola, porque cuando estás sólo, las pelotas de los recuerdos, son más grandes y rebotan más alto y más rápido. Tanto que a veces te hacen chocar con el cielo, que en el país de Recuerdo se llama Melancolía y en el de Imaginación se llama Ilusión. Los dos cielos son buenos cielos, si se saben usar, porque si no… el de la Melancolía acaba en lluvia y estropea las fotos, porque se mojan y ya no se distinguen bien las expresiones, ni los olores y poco a poco las pelotas que rebotan se van pinchando. Por eso es peligroso no saber usar en cielo de la Melancolía.
El cielo de la Ilusión es más fácil de usar, simplemente hay que dejarse llevar, escuchar bien lo que dice, clarito cuando sale el sol, y recordarlo cuando a veces se nubla. El único peligro es cuando anochece, que no vemos nada y parece que no sabemos hacia dónde tenemos que movernos. ¡No pasa nada! A lo lejos, en el cielo de la Ilusión, siempre brillan las estrellas, y ellas son las que le hablan al corazón, un poquito más bajito. Solamente hay que escucharlas…sssss… y ellas te vuelven a decir dónde está el camino que llevabas, o a lo mejor, te descubren un camino diferente, sorprendente.
Por eso yo te quiero enseñar hoy, como mirar una foto; lo sé, porque yo me equivoqué a veces y un duende que tengo yo, me vacunó un día: cuando mires una foto, mírala primero con un ojo guiñado, y con una sonrisa en la cara. De esta manera, le estás haciendo un guiño a la vida y estás siendo cómplice de ella. Si sois amigas ahora, no te reprochará cuando la quisiste más y no le reprocharás cuando te quiso más a ti.
Es una vacuna mágica que sólo los duendes y los niños conocen, y que cuando va pasando el tiempo se nos va olvidando, porque está al final del álbum de fotos y cuando lo encontramos es demasiado tarde…ya los recuerdos se pincharon y las fotos se llovieron. Y tendremos que hacer una foto de este momento, porque es el mejor momento para inflar la pelota del duende que le guiña el ojo a la vida…